El apostador se levantó de la cama y observó a la mujer tendida en ella. La noche había sido increíble y era hora de volver a la rutina. Todo volvía a empezar y la oficina de trabajo esperaba. Las noches de mujeres tenían una consecuencia luego de ellas y el hombre tenia que realizar una apuesta de fútbol que era el plan que llevaba a cabo. Razonaba correctamente que debía ir despacio con todas las apuestas a realizar y no enloquecerse con ninguna. Ahora tocaba el tuno de jugar apuesta de fútbol, así que enfila hacia un supermercado a buscar un diario para ver que apuesta hacer y cuántos euros apostaba por algún juego con posibilidades serias.
El periódico o diario fue abierto y los diferentes datos surgen instantáneamente. Todos los deportes en especial el fútbol sale y se muestran para hacer apuestas ganadoras. A él no le gusta demasiado el ordenador, así que elige algún juego interesante donde conozca algo y pueda jugar y apostar tranquilo, con firmeza y esperanzas. Recuerda a la mujer y piensa llamarla nuevamente en cuánto pueda.
Sigue pensando apuestas de fútbol y recuerda la noche increíble que pasó. Realiza la mejor apuesta siguiendo a un equipo de su preferencia, sin involucrarse mucho porque tiene la cabeza en otra parte. No puede concentrarse en las apuestas deportivas y el jugador da paso a un hombre que va dando paso al amor y a la esperanza de compartir la vida con otra persona. Deja de lado las apuestas de fútbol pero sólo por un rato y atiende a sus recuerdos buscando repetir y seguir así después con más ganas y de buen humor, encarando las apuestas de fútbol y tal vez su mujer lo ayude y le pase algún dato certero.



