Antes de existir las apuestas, los aficionados se reunían en un bar a conversar y beber algo. Unas cervezas que siempre aclaran y permiten que los jugadores de apuestas de fútbol tengan fuerza y puedan tener muchas  esperanzas de ganar. A lo que están reunidos se dan fuerzas y mientras juegan barajas conversan  sobre  mujeres,  deportes, fútbol y las diferentes clases de apuestas que hay para ganar.

Algunas veces salen ganadores y otras no. Se quedan jugando y conversando de sus futuros y de las posibles apuestas de fútbol con mejores dividendos para ser realizadas. Muchas veces se olvidan y quedan sólo en el recuerdo, con tantas cervezas quedan archivadas en el olvido. Algunos apostadores es lo que tienen,  son mucha charla y poca acción. Les cuesta poner un poco de dinero y salir a realizar las apuestas de fútbol ganadoras para lanzarse a la aventura y arriesgar.  Los cuadros de muchos equipos están colgados en la pared del bar y los hombres los observan y analizan.

Después vuelven al juego o a las barajas y cuando están muy aburridos ponen algún juego de fútbol y siguen conversando. En varias ocasiones  las apuestas de fútbol son un sueño,  cuesta concretarlas. Todos prefieren hablar  y después solo observan los juegos deportivos. Dicen que suerte que no jugué apuestas, o si hubiera apostado, seguro que ganaba  porque ese era mi resultado favorito. Hacen un silencio y destapan otras cervezas, siguen conversando y analizando las distintas circunstancias del juego, que para eso concurren al bar.